jueves, 29 de diciembre de 2016

La bandeja de turrones.

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Y así pasamos las fiestas. La primera vez que se prepara la bandeja de turrones, da gusto verla. Rebosante de trozos variados, que poco a poco va menguando y siempre en el mismo orden. El turrón de chocolate no llega casi ni a la mesa. Vuela. Mentiría si echara la culpa a los niños. Y por más que se reponga, NUNCA hay. La bandeja de turrones pasa las fiestas encima de una mesa en la cocina (al margen de los ratos que va a la mesa de comer/cenar, claro) y cada vez que alguien pasa por delante, pica.  Pero hay trozos que no se mueven. ¿por qué??? ¿¿Por qué año tras año compramos de yema (perdona??) y sobre todo, de nata y nuez??? ¿qué extraña circunstancia me hace pensar que alguien -además de Leo, que coge UNO  en todas las Navidades- va a preferirlos sobre los tradicionales de Jijona?

Cuando vivía mi abuela, había además peladillas, que sólo las comía ella. Supongo que cada casa tiene sus "must have" y sus "¿¿por qué??"... En la mía, claramente el de chocolate es el que TIENE QUE HABER (y tiene que ser el original...) y los que pretenden innovar, LOS QUE NOS PODEMOS AHORRAR...(milhojas de nata había este año en casa de mi suegra....por ej).

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