jueves, 9 de febrero de 2017

Esas pequeñas victorias diarias...



Muchas veces compito conmigo misma en cosas francamente absurdas. Aunque creo que todos lo hacemos, ¿no?. Seguro que encestáis desde lejos en la bolsa de la ropa sucia, o habéis probado con mil objetos distintos el absurdo reto del flip bottle. Pues a mí me encanta rebañar la nocilla.  Y no sólo tengo que hacerlo a escondidas, sino que me propongo no romper la galleta maría con la que lo hago y no mancharme los nudillos. Debería abandonar esta faceta , o más bien, esta disciplina concreta, que no sé hasta qué punto la satisfacción por el logro compensa el aporte calórico...( por no hablar de cuando no lo consigo.....)

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